El Poder de la Comunicación

La comunicación es una característica común y de supervivencia de toda criatura viva (el hombre entre ésta). En el caso específico de la condición humana esa denominación “común” significa tácitamente que comunicarse es una cualidad natural que responde a las exigencias sociales, culturales, políticas.

No obstante, si aplicamos el “zoom” a este tema observamos que para comunicarse se necesita previamente su enseñanza. Lo vemos cotidianamente en el rol de vida que nos corresponde desempeñar en nuestra sociedad. La madre enseña al bebé a obedecerla y a comportarse en determinados contextos; en algún momento alguien nos enseñó que la luz verde de un semáforo significa autorización para continuar el camino o traspasar una vía. Estos sencillos ejemplo, demuestran en concreto, que cotidianamente asistimos a una pedagogía comunicativa que interiorizamos como convención y forma de supervivencia en sociedad.

Si se está de acuerdo con la anterior inferencia, es claro entonces, que la comunicación no solo es problema y tema de semiólogos, comunicólogos y lingüistas, sino que incumbe a todos. Entre esa categoría de “todos”, por su puesto, se encuentra el docente que diariamente establece procesos de comunicación con sus estudiantes traducidos en estrategias de enseñanza y aprendizaje. En efecto, el aula de clases (sea presencial o virtual como en el caso de este curso) es un escenario comunicativo antes que pedagógico y didáctico, veamos cómo:

• Los actores del acto educativo apelan continuamente a su competencia comunicativa para comprenderse y comprender el mundo que los rodea y que tratan de explicar.

Los distintos mediadores utilizados por el docente (lecturas, dispositivos tecnológicos, talleres, explicaciones, etc.) apelan inicialmente a la comunicación para cumplir con su cometido pedagógico y didáctico.

• Los actores animan y comprenden los distintos estados de ánimos a partir de las manifestaciones de las diferentes formas de lenguaje oral, corporal, gestual, escrito (sistemas primarios y secundarios de comunicación).





• La cultura, el contexto y la visión del mundo afectan los procesos comunicativos, por tanto, es indispensable el establecimiento de referentes convencionales.

En concreto, los procesos comunicativos que se suscitan en el aula de clases son mediadores para que el acto educativo cumpla su fin; en tal sentido, el docente es consciente de que se convierte también en un mediador dinamizador de los procesos de aprendizaje de sus estudiantes, como se muestra en el esquema siguiente:

En este contexto, es indispensable que el docente tenga conciencia de que es necesaria una pedagogía de la comunicación que concreten en aprendizajes significativos los procesos pedagógicos y didácticos que suceden en el aula.

En esta nueva alfabetización que precisa el docente, éste adquiere la competencia que convierta el aula en escenario dialogal como modelo comunicativo en el proceso de elaboración del conocimiento (TOBÓN: 117) entre los actores del acto educativo. En tal sentido, es necesario comprender la educación como un acto pensado desde la comunicación.

No hay comentarios: